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Haciendas

HACIENDA DE CHAPULIMITA

 

 

Estando en el municipio de Ahualulco de Mercado, Jalisco, no podíamos dejar de visitar una vieja y hermosa casona, de mediados del siglo XVII, me refiero a la hacienda de “Chapulimita” de la cual por razones obvias nos reservamos el nombre de sus actuales propietarios y quienes por cierto nos recibieron muy amablemente.

Esta hacienda se ubica a escasos 15 kilómetros de la cabecera municipal y esta dentro de la población del mismo nombre “Chapulimita” que significa lugar donde se procrean y abundan los chapulines.

Su construcción se dice se llevó a cabo en los terrenos de un antiguo centro ceremonial perteneciente al grupo de “Los Tochos” y dedicado al dios del viento de los cuatro puntos cardinales: “Ehecatl”.

 

 

Su principal actividad era la ganadería produciendo ganado vacuno de excelente calidad que era enviado a la Nueva Galicia, Compostela y varios lugares más.
De gran importancia para la gente de la Nueva Galicia y posteriormente para la gente de la época de la Reforma, los terrenos de “Chapulimita”, junto con los de “La Providencia” (conectadas por medio de un camino que aún hoy existe) fueron propiedad del Dr. Herrera y Cairo. Durante el siglo XIX, esta hacienda fue de “Posta”, es decir, aquí era un punto de parada con caballerizas donde se renovaban los tiros de caballos de las diligencias que transitaban de Guadalajara a Compostela, Nayarit.

Una vez consumado el hecho de la Independencia de México, su propietario el Dr. Herrera y Cairo, presta la hacienda de Chapulimita a su gran amigo Santos Degollado primer capitán con apellido de origen francés Olain quien se viene a vivir con su familia a este lugar.

 

 

Durante el periodo de la familia Olain, la hacienda floreció considerablemente siendo autosuficiente y convirtiéndose en poco tiempo en un verdadero monopolio ganadero en la región favorecida con un rico manantial de agua. Contaba con todo lo necesario de su época: bodegas, tienda de raya, taberna  pero sobre todo los graneros llenos de maíz, garbanzo, fríjol, etc., todo el año.

Debido a la amistad con la familia francesa Olain, el Dr. Herrara y Cairo es considerado traidor a la República y con ciertas tendencias conservadoras por lo que muere fusilado.

Hasta antes de la restauración de este palacete, el lugar servía como criadero de cerdos; sus cuartos, con piso de tierra, servían como establos donde se encerraban burros y caballos. En si, las condiciones de la finca eran muy deprimentes. Sin embargo, aquí es importante hacer un alto para señalar la gran labor de reconstrucción llevada a cabo por parte de sus actuales propietarios quienes más allá de los recursos económicos han invertido con amor gran parte de sus vidas para que hoy esta vieja casona luzca como una de las más hermosas haciendas de la región.
Hoy en día lo que esta hacienda conserva original es su arquería de estilo colonial a la entrada de la huerta, su torreón o mirador de origen francés, sus bodegas y su templo dedicado a San José del cual existe un interesante óleo (la foto a la izquierda nos muestra parte del estado actual de la finca y sus jardines).

 

 

En cuanto este templo, se dice que al lado derecho de su altar, había una entrada a un subterráneo donde había 6 sarcófagos (3 al lado derecho y 3 al izquierdo) conteniendo cada uno los restos de los primeros hacendados con su vestimenta original y joyería. Claro que desde hace años no queda nada de estos tesoros culturales ya que todo fue saqueado por los lugareños, al grado de que un sacerdote de nombre Vidal Ojeda mandó clausurar el subterráneo colocando una muy pesada loza y así sellar su entrada.

En lo que hoy es la entrada a los terrenos de la hacienda, quedan restos de lo que en un tiempo fuera la primer Escuela Rural de Chapulimita. Aquí existieron también las bodegas y tabernas de los almacenes del tequila “Viuda de Romero”.

Es curioso el hecho de que si alguien visita Ahualulco, y contando este municipio con hoteles, el turismo prefiera algunas veces intentar hospedarse en la Hacienda de Chapulimita.

Como un dato más del lugar, la cadena internacional de televisión UNIVISIÓN rodaron en esta hacienda durante 15 días seguidos algunos capítulos de la telenovela “Fuego al Amanecer”. De hecho, se han hecho ofertas por parte de empresarios para que este lugar sea convertido en un centro turístico, sin embargo, la respuesta de sus propietarios ha sido en el sentido de que por ningún precio vendería su tranquilidad. Paz y tranquilidad que yo mismo pude constatar durante mi estancia en este hermoso lugar.

Fue con la visita a esta bonita hacienda de Chapulimita, con la cual finalizamos nuestro primer día de recorrido por el municipio de Ahualulco, por cierto, una de las haciendas mejor conservadas y que hoy en día, continúan adornando nuestra Región Valles.

Conoce más de esta hacienda en nuestra sección "Videos" apartado "Haciendas"

 

HACIENDA SANTA CRUZ DE BARCENA

 

 

Nuestra siguiente parada fue en la población de Santa Cruz de Barcenas donde al inicio del poblado se encuentran los restos de la hacienda que otrora fuera acondicionada como laboratorio por el ilustre amequense Don Mariano de la Barcena y Ramos.

Esta vieja casona data del siglo XVI. Su principal actividad era experimentar y surge como un núcleo de desarrollo colonial. Fue aquí donde, Don Mariano, llevó a cabo varios e importantes experimentos agrícolas e industriales y construye la primera fábrica de azúcar siendo el primero en producir ron en la región participando cada año con este producto en la Feria Internacional de Chicago Illinois, EEUU.

En aquellos años en que Jalisco atravesaba por una profunda crisis económica, esta hacienda empleaba a más de 5000 trabajadores en el cultivo de la seda y caña de azúcar, cultivo por cierto muy beneficiado con el clima que prevalece en este lugar considerado por los lugareños como “cola de costa” ya que, según dicen, nunca hela. Otros cultivos que también han sido muy beneficiados con dicho clima son una gran variedad de cereales como trigo y avena así como  verduras también.

 

 

Esta hacienda contaba con una cifra considerable de árboles de **morera y fue aquí donde Don Mariano, buscando la resistencia del grano, realizó los primeros estudios sobre el maíz transgénico. También trajo ganado para las primeras cruzas mediante la inseminación artificial, claro, a su manera y de acuerdo a los tiempos que se vivían ya que hablamos de mediados de 1800.

Para proveer de agua a su hacienda, construyó un gran acueducto que pasa por en medio del pueblo y aún se encuentra en pie mediante el cual transportaba desde el cerro este vital liquido.

Un dato curioso es don Mariano, con sus grandes conocimientos, hizo que la puerta de entrada a su hacienda coincidiera al mismo nivel del campanario de la torre del templo de Ahualulco. Por cierto, este notable jaliscience y hombre de extraordinaria preparación, más de alguna vez dijo: “si la ciencia se hubiera aplicado desde el principio como debiera ser, libre de fantasías y dogmatismos, México habría logrado la mayor investigación del mundo”.

Conoce más de esta hacienda en nuestra sección "Videos" apartado "Haciendas".

 

HACIENDA LA ROJEÑA

 

 

Ubicada en el centro de la población de Teuchitlán Jalisco, la hacienda “La Rojeña”, es probablemente una de las más antiguas de la región que data de principios del siglo XVIII y perteneció a distintas familias. Sus primeros propietarios fue la familia Lugo Rojas. Sus últimos dueños es la familia Camarena.

En cuanto al casco de la hacienda y a diferencia de muchas otras en la región, La Rojeña, nunca tuvo dentro de sus instalaciones una Iglesia, de hecho, la planeación de Teuchitlan se llevó a cabo partiendo de la hacienda misma.

A sólo 500 metros de la finca se encontraba la zona de los trapiches puesto que en sus terrenos también se sembraba caña de azúcar.

 

 

En el año de 1975, Concepción Camarena, la recibe como herencia. Es en 1977 cuando se construyen sus arcos al frente los cuales perduraron hasta el año 2002 en que accidentalmente son destruidos y hasta la fecha nunca han sido reparados por quien causó tremendo daño. Fue restaurada únicamente de sus techos bajo la supervisión del arquitecto Cuaúhtemoc del Regil.

Esta hacienda tiene la particularidad de haber sido, si no la primera, una de las primeras en la región en producir tequila lo que ha motivado a  confundir su nombre con el de La Rojeña de la casa Sauza en Tequila, Jalisco. Al respecto, existe un dato histórico que nos habla de que este nombre existió primero en Teuchitlán y luego fue traspasado a Tequila, Jalisco

 

HACIENDA SAN ANTONIO MATUTE

 

 

A 12 kms al noreste de la ciudad de  Ameca, Jalisco se localiza el poblado de San Antonio Matute, tierra fértil regada a lo largo de sus terrenos por el Río Ameca, uno de los más importantes del sistema hidrográfico del estado de Jalisco.

Remontándonos a sus orígenes, en 1697, los terrenos de “Cuacome” eran del capitán Miguel de Amescua, quien arrendó esa propiedad por un período de 9 años, al capitán Agustín Topete quien lo denominó “Hacienda San Antonio Cuacome”.

Para 1749, pasó a ser propiedad de la señora Doña Juana de Aguilar Solórzano quien hereda ese mismo año a su hija Magdalena Villaseñor de Rodríguez Palma. Mediante compra, adquiere el señor Don José Ignacio Reyes Cañedo y Arróniz la Hacienda de San Antonio Cuacome y con motivo del matrimonio de su hijo Don José Ignacio Eustaquio Cañedo y Valdivielso con la señorita Juana Eugenia Matute y Cañedo, se la adjudicó por allá en el año de 1853 apareciendo así como dueño único de esta hacienda y propietario de un enorme latifundio en el Valle de Ameca.

 

 

Los terrenos que conformaron esta hacienda, se deduce, fueron los mismos que originalmente se conocieron como “La Cieneguilla” posteriormente “Cuacome” por lo que a la ranchería se le impuso un tiempo el nombre de “San Antonio Cuacome”. Posteriormente y con la finalidad de perpetuar el primer apellido de Doña Juana Eugenia Matute y Cañedo, esposa de Don José Ignacio Eustaquio Cañedo y Valdivielso, él decidió llamarlo como hasta ahora se conoce: “San Antonio Matute”.

Al desvincularse definitivamente el latifundio de 30 mil hectáreas en el que estaban comprendidas 11 haciendas, entre ellas la de San Antonio Matute, esta fue vendida y ya a principios del pasado siglo aparecen como sus dueños el señor Ignacio Llano, su esposa Doña María Arce y sus hijos Antonio, Enrique, Ignacio y Mimí Llano Arce, familia que posteriormente, en 1937, perdió la propiedad con motivo del reparto agrario.

Conoce más de esta hacienda en nuestra sección "Videos" apartado "Haciendas"